
Desde el Observatorio de Salud Mental y Derechos Humanos expresamos nuestra profunda preocupación y enérgica denuncia ante la crítica situación que atraviesa el Hospital Neuropsiquiátrico de Córdoba. Nos unimos a las voces de los/as usuarios/as y de quienes desde el interior del sistema de salud, dan cuenta de un desmantelamiento sistemático y un abandono inaceptable de la salud mental en nuestra provincia.
Las condiciones que se denuncian en el Hospital Neuropsiquiátrico no son solo una falla administrativa, sino una flagrante violación a los derechos humanos fundamentales. Las imágenes de pabellones en estado deplorable, la falta de agua potable, la presencia de hongos y la precariedad generalizada describen un escenario que vulnera la dignidad y la integridad física y emocional tanto de los/as usuarios/as como del personal que trabaja en estas condiciones.
El traslado de personal y la baja de monotributistas, sumado a la sobrepoblación, evidencian una política de vaciamiento que pone en peligro el derecho a una atención de calidad. Esta situación no solo precariza las condiciones laborales de quienes sostienen el servicio día a día, sino que también compromete gravemente la atención de las personas que más lo necesitan.
Esta realidad es contraria a los principios de la Ley Nacional de Salud Mental (N° 26.657) y a la Ley 9848 de nuestra provincia, que establecen claramente el derecho a una atención integral, digna y comunitaria. El desmantelamiento de los equipos y la falta de inversión en infraestructura impiden cumplir con estas leyes, retrocediendo en los avances logrados en materia de derechos.
Desde nuestro Observatorio, creemos firmemente que no hay salud sin salud mental. Hacemos un llamado urgente a las autoridades provinciales sanitarias para que asuman su responsabilidad y tomen medidas inmediatas y efectivas.
Exigimos:
• Inversión inmediata para restaurar la infraestructura y garantizar condiciones dignas y seguras.
• Reversión de la política de vaciamiento y dotación de personal suficiente para una atención de calidad.
• Cumplimiento estricto de las leyes de Salud Mental y de los estándares de derechos humanos.
No podemos permitir que la salud mental sea la última prioridad. La situación en el Hospital Neuropsiquiátrico es un llamado de atención para toda la sociedad.